martes, 8 de marzo de 2011

El Mediquín de Aranda y la Virgen de las Viñas

A continuación se relata una de esas tradicioness marianas junto a un episodio notable acaecido en Aranda de Duero , en la actual provincia de Burgos . Como todo el mundo sabe , Aranda es la capital de la Ribera . Éste es el nombre que se da en aquella zona a las márgenes del río Duero . La fama de esta población se debe , en la actualidad , a sus vinos , pero la tradición vinícola no es reciente y desde muy antiguo los habitantes de la comarca , desde Peñafiel a Peñaranda , han dedicado sus sudores a extraer de la tierra los preciosos frutos de la viña . Y fué en uno de estos lugares , entre viñas y sarmientos , donde apareció la Virgen : andaban , a lo que se ve , los vendimiadores cargando sus cestos y llevándolos a las bodegas cuando una cuadrilla descubrió la talla que hoy se venera en Aranda . Se trata de una Virgen sedente , aunque los faldones que le colocan suelen encubrir esta posición , típica de la escultura románica . Como no podía ser de otro modo , la estatua fué llamada Virgen de las Viñas y el templo que se hizo construir para albergarlo lleva el mismo nombre . En la actualidad , la ermita de la Virgen de las Viñas está prácticamente en el casco urbano , debido al crecimiento de la ciudad , pero antiguamente todos sus alrededores no eran más que monte y viñedos .


De modo que los arandinos estaban tan contentos con su Virgen .


Pero llegaron los tiempos de la peste . Algunos paisanos hablan de tiempos remotos ; otros , en cambio , citan las famosas epidemias de finales del siglo XVIII y principios del XIX . Sea como fuere , en lo que todos están de acuerdo es que Aranda de Duero veía diezmarse su población de día en día . Los hombres , las mujeres y los niños , jovenes y viejos , todos caían ante la plaga y no parecía hallarse el remedio . Incluso los doctores envíados por el rey contraían de inmediato la enfermedad y morían al cabo de pocos días . De nada valían los ungüentos , las recetas o las cataplasmas : los carros transportaban cada día decenas de apestados comidos por la fiebre .


Por aquel entonces , vivía en la aldea un sacerdote muy devoto de la Virgen de las Viñas . Era un hombre bueno que veía con lástima y compasión la desgracia de sus convecinos , y que en su pobreza , no podía hacer mucho para aliviar el sufrimiento de la población . Aún a riesgo de contraer la enfermedad , el sacerdote visitaba a los apestados , les ofrecía su consuelo , y segun parece , distribuía entre los doloridos arandinos lo que buenamente podía recolectar . Las angustias no dejaban dormir a este sacerdote , y confiando siempre en su Virgen de las Viñas , dedicaba las noches a la oración : postrado ante la humilde talla , golpeábase el pecho y pedía a María su intercesión para que Dios librara a su pueblo de tan duro castigo . Para él pedía toda suerte de desgracias , si Aranda se veía libre de la peste maldita .


Y sus oraciones no cayeron en saco roto ; al poco , acertó a pasar por allí un joven y pidió acogerse durante una noche en la ermita donde el sacerdote rezaba . El mozo , casi niño , era de talante despierto y ameno , y no tardo en hacer buenas migas con el cura . Éste el expuso la cruel cirscuntancia en la que se debatía el pueblo y el joven prometió ayudarle en lo que fuera menester . Afirmaba el rapaz que era doctor , pero el sacerdote desconfíaba de su título porque era casi niño y a duras penas habría podido instruirse en el arte de Hipócrates . Pero he aquí que al día siguiente , el cura y el muchacho comenzaron a visitar a los enfermos , tal y como era costumbre . Y fué maravilla ver que estando el joven en la casa , los apestados sanaban , las llagas remitían , la fiebre se rebajaba . Apenas tomaba sus manos , la enfermedad parecía huir , del mismo modo que el demonio huye de la presencia de los santos.


Se corrió la voz en Aranda : el "mediquín" , puesto que así se le llamaba , era capaz de sanar a los desahuciados , devolvía la alegria a los desheredados y tenía poder para socorrer a los menesterosos . Incluso los cojos veían fortalecer sus piernas y los tuertos recuperaban la vista : los jorobados se enderezaban , los mudos hablaban y los sordos oían . Todo lo hacía el joven "mediquín" con el mayor agrado , yendo de casa en casa , consolando a los viejos y jugando con los niños . De este modo , Aranda se vió libre de la peste en pocos días y ya en el pueblo se notaba la alegria de los mercados y el trajín del comercio . Tan agradecidos estaban los ciudadanos a su "mediquín" que el concejo acordó celebrar una gran fiesta , donde todos comieran asado y tortas y el vino de la Ribera corriera de mano en mano . Pensaban los arandinos otorgarle grandes honores y pedirle que no abandonara jamás el pueblo , prometiéndole que viviría sin ningún gasto y a su gusto lo que le restara de vida . Pero cuando fueron a buscarlo , no lo hallaron en parte ninguna . No hubo bodega donde no se mirara , ni casa en la que no se preguntara , pero nadie sabía nada del "mediquín" . Subieron algunos a la ermita de la Virgen de las Viñas y encontraron al sacerdote solo.


--Se ha ido: nada ha querido saber de vuestros convites y vuestros honores .---dijo el cura apesadumbrado--. Hizo cuanto tenía que hacer y no volverá.


Todos comprendieron entonces que la Virgen de las Viñas había enviado a su ángel y que éste había hecho el milagro de la curación . Por esta razón , junto a la Virgen y en su mismo templo , puede verse la talla de un muchacho , casi un niño , que recibe el nombre de Mediquín . Esta figura está ataviada de modo particular : su ropa siempre es del mismo color que el manto de la Virgen , y cuando la Virgen lleva un manto verde , el Mediquín viste de verde , si azul , el Mediquín también de azul : y si blanco , blanco el Mediquín . Así confirman los arandinos la relación entre su Virgen más querida y el ángel que vino para curar a los enfermos y sanar a sus devotos.

1 comentario:

DORAMAS dijo...

Buena y bonita tierra, estuve hace como 30 años en el camping de Aranda de Duero y visite toda la zona, el castillo de Peñafiel y todos los pueblos de por allí. Buen vino y gente muy agradable, sobre todo lo mejor es visitar todas las ermitas, un baño de historia.